Falacias en “No hay mal que por bien no venga”

hoy haré un ejercicio  nuevo: Analizar cuáles falacias oculta el razonamiento del inofensivo refrán “No hay mal que por bien no venga”.  No es que alguien dude del poco rigor que tendría sentenciar algunas situaciones con un refrán, pero el ejercicio es interesante para encontrar nuevos espacios en los que se razona falazmente.

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Nos volveremos como Venezuela! (I)

La pasada campaña por el No en el plebiscito se puede ver desde muchas Aristas.  Sus promotores, hábilmente, se valieron de todo tipo de falacias para apelar al miedo, la rabia y la indignación de la gente afín a los gobiernos de derecha, según lo confesó el propio promotor de esa campaña (Leer noticia)

Se destaca entre toda esa jungla de desinformación, falsedades y apelación al miedo, la tonta idea que si se aprobaba el plebiscito nos íbamos a volver como Venezuela (Muy bien basados en sesgo de confirmación y Cherry Picking).

Pues bien, si tenemos en cuenta que el propio promotor de la campaña del No aceptó que ese miedo era false e infundado, vemos que hay tres grupos de personas frente a ello:

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Hasta que no se haga 200km bajo la lluvia (IV)

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Para finalizar esta pequeña serie dedicada al ataque dialéctico de los 200km, vamos a suponer que esta estúpida opinión la tiene alguien reconocido como autoridad en la materia, con prestigio y cuyas opiniones son muy tenidas en cuenta.  Allí estaría ocurriendo una falacia Ad Verecundiam:

  • Fulanito dice que solo los que han hecho 200km bajo la lluvia en bicicleta conocen de ciclismo.
  • Fulanito es una persona reconocida y apreciada.
  • Por lo tanto, Fulanito tiene razón (Ad Verecundiam)

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¿Quién le va a creer a alguien vestido así?

(Imagen tomada de Escepticos.es)

La falacia Ad hominem, aquella en la que se desacalifica a quien habla en lugar de controvertir lo que dice, es quizá la más común y frecuente de todas.  En cierto modo, falacias como las ad verecundiam, ad antiquitatem, ad lazarum, ad crumenam y todas las de asociación (sobre todo ésas), entre muchas otras, pueden ser también ejemplos de falacias ad hominem (Eso depende de cómo estén construidas), que viene siendo una gran categoría que las engloba.

Sin embargo, siguen existiendo las ad hominem elementales y ramplonas, con la sutileza de quien se mete con botas pantaneras embarradas al lecho nupcial, y hoy les traigo el ejemplo arquetípico:

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