¿Quién le va a creer a alguien vestido así?

(Imagen tomada de Escepticos.es)

La falacia Ad hominem, aquella en la que se desacalifica a quien habla en lugar de controvertir lo que dice, es quizá la más común y frecuente de todas.  En cierto modo, falacias como las ad verecundiam, ad antiquitatem, ad lazarum, ad crumenam y todas las de asociación (sobre todo ésas), entre muchas otras, pueden ser también ejemplos de falacias ad hominem (Eso depende de cómo estén construidas), que viene siendo una gran categoría que las engloba.

Sin embargo, siguen existiendo las ad hominem elementales y ramplonas, con la sutileza de quien se mete con botas pantaneras embarradas al lecho nupcial, y hoy les traigo el ejemplo arquetípico:

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