Nairo fue pobre, por lo tanto tiene razón

El reciente cruce de declaraciones entre Fedeciclismo, Nairo Quintana y Mariana Pajón exacerbó unos cuantos ánimos.  Los campeones hablaron sobrio y mesurado, planteando sus opuestas posiciones, pero parte de la afición hizo llover insultos, críticas sin fundamento y argumentos falaces de todo tipo

Entre todas las desagradables perlas que surgieron, traigo la siguiente, no porque sea la del mayor exabrupto o la más haploide (Hay mucho comentario aún peor en redes sociales, paro ya sabemos como es esa jungla), sino porque fue publicada en un medio masivo y tuvo mucha repercusión:

https://www.las2orillas.co/mariana-pajon-los-papas-nairo-venden-ruanas-combita-tuyo-directivo-fedeciclismo/

Desde el propio título ya se ve la debilidad de la argumentación.  En primer lugar, se presenta una “Comparación inconsistente” porque en el debate acerca de cuál de los dos deportistas tiene la razón entra una variable irrelevante: La actividad económica de los padres.

Nótese que podrían tener cualquier otra actividad y el debate seguiría igual de irresoluto.  La razón no la tiene Nairo porque sus padres venden ruanas, la tiene porque afirma con base en pruebas que son de conocimiento público.

¿Cuál es la intención entonces de hablar de los padres?  Tal vez esta cita lo aclare:

Los papás de Nairo aún venden ruanas en Cómbita mientras que tú siempre has sido una niña bien. Por eso, aunque los dos son grandes campeones, Nairo se ha ganado un respeto, una idolatría que tú, con todas tus medallas de oro, nunca podrías lograr.

El autor toma un tonito de “oráculo condenador”  que le quita la posible seriedad que le pudiera quedar al texto.  No solo condena a Mariana a que nunca se ganará un respeto, sino que afirma que será “por eso”, es decir, por no haber nacido pobre.  Además, el tema de lograr idolatría (así lo dice él) poco o nada tiene que ver con grandes logros y medallas de oro.  Los ejemplos sobran

Para resumir, la tesis escondida es Nairo ha sido pobre, por lo tanto tiene razón.  Mariana ha ido una “niña bien”, por lo tanto está equivocada.  Ese es un sencillito ejemplo de la falacia Ad Lazarum, que se repitió por todo lado y se multiplicó en muchas secciones de comentarios.